¿Qué es el observatorio?

Frontera sur, norte, este u oeste

No importa la situación geográfica sino el vacío ético que encierran los lugares de frontera. Especialmente trágicas son aquellas fronteras que dividen, separan, alejan, unos seres humanos de otros estableciendo una flagrantes discriminación entre personas en relación a esta ley que dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” (Declaración Universal de los Derechos Humanos. Art. 1).

Nosotros nos fijamos en la frontera hispano-marroquí, lugar que corta el proyecto migratorio de muchas personas y donde tiene lugar el intento hispano-europeo de impedir el acceso de personas que después de interminables viajes migratorios se encuentran con que “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” (Declaración Universal de los Derechos Humanos. Art. 3) no se aplica en las puertas de UE.

En la frontera Sur hispano-marroquí prevalece el discurso de la ilegalidad, por el cual miles de personas tienen el veto europeo de entrada a nuestro territorio por el hecho de no poder hacerlo por la vía legal. El motivo de no poder entrar por la vía legal es que la demanda de su entrada se debe a motivos laborales. En la UE no se conceden permisos de entrada para poder trabajar. No se conceden permisos de entrada si no tienes dinero y domicilio establecido.

Si esto es así, ¿por qué tanta insistencia por parte de estas personas que no se resignan a no poder entrar e intentan hacerlo de todas formas aunque esto pueda acarrear el perder la propia vida? Tendríamos que ir a Camerún, Costa de Marfil, Siria, Marruecos, Nigeria, Guinea Conakry, Senegal, Malí, etc., para conocer el porqué estas personas han dejado su familia, hogares, pueblos, para meterse en un viaje cuando menos incierto. Como todo emprendedor, se hacen proyectos con la intención de mejorar la situación. Estos emprendedores tienen poderosas razones para atreverse a ello: mejorar su situación económica, y con ello la situación de sus seres queridos, sus padres, hijos, pueblos, países. Su problema: no disponen de dinero suficiente para entrar en Europa de forma legal.

Desde el punto de vista de Europa podemos verlas como personas emprendedoras que parten de cero, sin nada, pero esto no es cierto. Su punto de partida está por debajo del cero, donde el cero marca la línea de la pobreza. Y no es solo dinero de lo que hablamos: es de oportunidades de mejora de su situación en sus países (salud, educación, esperanza de vida), es de falta de derechos básicos, cuando no de abiertas situaciones de violencia o de carestía. La riqueza de estas personas son riquezas que no estamos acostumbrados a cuantificar monetariamente y por lo tanto importan poco: las relaciones familiares, su seguridad, los aspectos culturales, la capacidad de asumir grandes riesgos, la capacidad de supervivencia que a veces nos sorprende y nos hace preguntarnos: ¿Cómo pueden vivir así?

Negar el acceso a Europa es negarles que puedan emprender sus proyectos. Es cortar con la valla o con el Mediterráneo el acceso a la oportunidad de mejora que ellos han elegido como prioritaria. Si siguen con su tozudez queriendo entrar en nuestro territorio tendremos que construir una valla más alta llena de concertinas, disparar para disuadir aunque alguna bala dé contra las personas o las asuste y se ahoguen, o reconocer con pena que una patera con mujeres y niños ha naufragado entre nuestras costas y las de Marruecos.

Aún así, si alguien consigue entrar, tendremos que arrestarlo, con motivo de que no tiene papeles, llevarlo a un CIE donde la ley no entra y por lo tanto los derechos de las personas tampoco, y deportarlo al cabo de un tiempo a algún lugar de África.

Frontera sur es aquel lugar donde la ética de los DDHH mengua clamorosamente como sucede en la frontera hispano-marroquí, pero también son frontera sur los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE), lo son las políticas migratorias que discriminan las personas migrantes en la atención sanitaria, en la posibilidad del reagrupamiento familiar, en la educación no intercultural, y muchos otros aspectos cotidianos en los que lo justo y lo injusto depende demasiado de la situación económica de las personas migrantes.

Observatorio Frontera Sur quiere dar voz a estas personas a las que se les veta la posibilidad de buscar oportunidades fuera de sus países sobre la base de discursos que no tienen como finalidad solucionar problemas sino defender el privilegio de unos pocos ignorando las graves necesidades de otros.

Observatorio Frontera Sur quiere “No más muertes en el Mediterráneo” y para ello fomenta y promueve denuncias, debates, propuestas, investigaciones, para aportar soluciones a una situación en la que los derechos de las personas deben primar a toda costa sobre cuestiones burocráticas que condenan a los migrantes a situaciones degradantes que niegan su dignidad.

Observatorio Frontera Sur quiere aportar su granito de arena a todo el entramado de aquellas entidades, personas, organizaciones, que luchan para que los derechos fundamentales de las personas sigan ganando terreno, especialmente en los lugares de fronteras donde éstas se vuelven sinónimo de muerte y de violación de estos derechos.

Observatorio Frontera Sur